viernes, 9 de junio de 2017

R. Versus F.

Hemos perdido la capacidad de asombrarnos, de descubrir, de disfrutar lo clandestino, tenemos tan a mano cualquier información, y es tan accesible , que hemos perdido la capacidad de imaginar , de idear, de descifrar, ....



El imaginario de cada cual, está construido con un sin fin de elementos vividos, percibidos, sentidos a lo largo de nuestra existencia, y es la imaginación la que puebla la fantasía.
Una gran dosis de emociones, sentimientos, anhelos, miedos, carencias y deseos  es lo que hace que las fantasías mueran ,resuciten, nazcan; vallan y vuelvan.

Las fantasias tienen una forma privilegiada: la creatividad.
En sus diversas expresiones: música, pintura, escultura, danza, literatura, etc, se puede convertir y expresar la fantasía.

En la era tecnológica, hemos perdido el morbo de lo implícito, el proceso de la seducción, de la pasión carnal, de la intensidad, de la dificultad de los encuentros que tan interesantes los hacía, del cortejo,... porque las redes sociales son muy gélidas, hemos sustituido el lenguaje corporal por los emoticoños y los like.

 Hablamos y leemos mucho de casi" todo por la red, pero cada vez  interactuamos menos cara a cara con un telón de fondo que no tiene sentido y todo lo rebela.
Nos hemos convertido en mercancía que se rige por apariencias.  Antes  escarbabamos y disfrutabamos indagando aquello que no era tan fácil de encontrar y el morbo nos empujaba. Evidentemente somos mucho más tolerantes permisivos y estamos mejor informados , pero entonces que nos está pasando? Que somos mera apariencia. Engullidos por el ansia de la incansable búsqueda , para complementar, colmar carencias o vacíos que no nos da la plenitud. Una sensación q puede ser desconcertante y contradictoria.

Cuando nos entregamos a la desconexión es cuando somos capaces de acercarnos a la diversión, al placer. A veces puede resultar complicado ser francos con nuestros deseos y dar rienda suelta a la insinuación y a la imaginación.  Tenemos la capacidad de darle un sentido erótico a casi cualquier cosa, pero estamos tan sobreestimulados que no sabemos ni lo que queremos.



Erotizarnos,  nos reafirma. No podemos dejar que esa poderosa energía caiga lejos del terreno abonado que la naturaleza nos ofrece, no podemos deshumanizarnos , que sea nuestro lenguaje corporal, verbal y no verbal, nuestros gestos, olor,  nuestra historia contada con miradas y nuestra presencia la que erotice.
Nuestros pensamientos desprenden magia erótica.  Veamos que podemos hacer para reunir ese poder que bien hemos perdido, o no hemos cultivado nunca. Conociéndonos nos responsabilizamos de nuestro placer. Es bueno que busquemos fuentes de fantasía y que usemos la imaginación, la única inagotable , nuestro cuerpo y por supuesto nuestra mente en una misma melodía para excitanos. Esto requiere de un cerebro relajado.

La gente usa máscaras y yo me empeño en desenmascarar a gente que son  aficionados , sabes pq?
Porque no se puede soportar tanta realidad sin una pizca de fantasía, y yo vivo en su mundo.



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