martes, 12 de septiembre de 2017

No me lleve a casa hasta que no esté completamente borracha...



Como he sobrevivido sin ver antes desayuno con diamantes?

Mira que había visto merchandising de esta película, pero era un clásico que ingenua de mí , creía que no me iba a sorprender.

 Holly (Audrey Hepburn), es una joven soñadora de carácter extravagante que eleva la elegancia al máximo exponente.

Una chica de compañía, enamoradiza, independiente, desenvuelta, alocada y pizpireta, un alma libre.



"Te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en tu jaula".

Su gato no tenía nombre porque no se sentía dueña de nada. Vivía al día. Siempre perdía las llaves. En su salón había una nevera donde guardaba algunos zapatos y le servía de sofá. Decía que sabía como era el carácter de un hombre solo por los pendientes que le obsequiaban.

Su apartamento estaba lleno de maletas y cajas sin deshacer. Montaba fiestas en las que acababa la Policía.



Era la chica mala pero cándida.

 Siempre crei que a pesar de su porte de bailarina clásica , su largo cuello , esbelto cuerpo y la armonia de sus facciones, le faltaba carga erótica, sex apeeal o las curvas de Marilyn.  Pero ella era simplemente perfecta. Sólo hay que saber contemplarla.

En Desayuno com  Diamantes se muestra patológicamente inadecuada, incorrecta pero con unos modales y movimientos exquisitos para una mujer de vida alegre. Distinguida al fumar, o portando el antifaz al despertar...



La película te atrapa desde su primera escena, donde aparece con un fabuloso e impecable vestido negro de Gyvenchy con guantes a juego, un recogido alto, gafas de sol y un magnífico collar, desayunado al amanecer frente al escaparate de la joyería Tiffanys donde ella fantasea y divaga con una vida mejor.

Otra escena fabulosa cuando aparece cantando en la ventana.

 Pero lo que más me gustó fue la relación con el actor George Peppard, la forma tan surrealista en la que se conocen, como sus caminos y locas vidas se cruzan. Él está también como una puta cabra. Me recuerda un poco a la relación del último tango en París.

Él era distinto a todos los demás. Otrñ canalla. Y no era el hombre bien posicionado al que ella codiciaba.

Siempre tropezaras contigo misma...
El final es tan bonito.... cuando recupera al gato (que por cierto no me gusta nada cuando lo abandona, que cabrona! pero recapacita y vuelve a buscarlo. Ella rompe a llorar y se besan apasionadamente bajo la lluvia, pero sin lengua, claro.
El típico final feliz de cualquier película romántica, y aunque algunos opinen que está sobrevalorada, ha sido un auténtico placer verla.

Un clásico que tenía pendiente.




“La gente, incluso más que las cosas, tiene que ser restaurada, renovada, reavivada, recuperada y redimida: nunca eches a nadie.” — Audrey Hepburn

Canción ñoña:
https://youtu.be/eBzW2wdJndE

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