sábado, 28 de octubre de 2017

La pianista desnuda.



Mientras ensayaba , aún quedaban por salir del teatro algunas bailarinas.

 Corrían alocadas entre bastidores con sus recogidos intactos con restos de purpurina , sus rostros limpios de maquillaje, con las punteras de ballet  asomando por sus bolsas.

Me gustaba observarlas, contemplar ese mundo de belleza , equilibrio, armonía y ligereza. Eran como esculturas vivas. El ballet es la perfección hecha arte. Pero no todo era tan bonito como parecía. Había mucha exigencia y sacrificio detrás la vida de una bailarina profesional.




Yo soy pianista, represento  la pasión, el sentimiento.
La obsesión de un artista, es la de transmitir pero es cuando por fin el teatro queda vacío, cuando me quedo conmigo a solas,  cuando siento paz , cuando me siento libre, siento que huyo de la vulgaridad y de la vanalidad ,que todo está en sintonía.
Toda la tarde sentada frente al piano y mi espalda ya empezaba a resentirse, empezaba a distraerme.

Fue cuando lo vi allí de pie observándome.

Mierda alguien no cerró bien la puerta trasera antes de salir!!!

De haber sabido que era él  hubiera tocado Claire de Lune de Debussy y habría  desabrochado algun botón de mi camisa blanca de satén, que compré en un rastro de Berlín.
 Con chupa de cuero y en su mirada , esa cicatriz en la ceja , nunca quiso contar su historia.

Cerré los ojos y segui tocando , imaginando tu aliento tras de mí ...  Mis agilidosos y entrenados dedos deseaban confundir el teclado con tu piel.


Aún le tengo presente y recuerdo el día que le conocí....

En un local que apestaba a humo , entre copas de agua bendita y algo de soul. Fue un chispazo.
Precedieron muchos mas días con sus noches ,con sus subidas y caídas, paseos y huidas. Tú eras mi antítesis, pero así de ilógica es a veces la atracción, el deseo y el amor.

Seguí  ensayando ese instrumento que tanto me daba. Y de repente todo se apagó y sobre mi cayó un rayo de luz que se reflejaba en el ébano del piano y me cegó . Cuando volví a abrir los ojos, estabas a mi lado con gesto sereno.

Querias escuchar la pieza. En realidad no se trataba de la partitura . Lo que querías era estar pendiente del ritmo y la candencia. Querías preguntarme por qué había perdido la pasión.

Empecé sigilosamente rozando apenas las primeras notas cuando de nuevo sentí ese escalofrio que te recorre toda la piel...





Cuando recobre el sentido ya no estabas...

Llegó  la noche de la actuación.

 Entré descalza, y solté mi recogido. No llevaba nada debajo de mi vestido. Esa noche solo quería sentir.

Necesitaba volver a follar con la música. Necesitaba volver a recordar por qué me gusta tanto estar aquí.

La luz cenital recayó sobre mi con tenuidad.
Me humedeci los labios, tragué saliba y arranqué...




Siempre sueño con tocar desnuda sobre el escenario, frente a la mirada del público.
Esa es mi fantasía... follarme a la música  y que la música me devuelva las ganas de hacer el amor. Quisiera subirme a la tapa del piano.
 NO quiero exhibirme, solo quiero despojarme de todo lo innecesario.

Cuando recorres un escenario desnuda y creas una danza o una melodía  mostrándote sin pudor, esforzándote,  creando y emocionando,  sientes que has creado un hilo conductor entre tu pasión y tus espectadores .Entonces sientes que ya no hay pudor ni miedo.


Esa noche te busqué entre las miradas de los asistentes, entre sillones de terciopelo, lámparas de aceite, velas, rosas rojas, esmoquins, vestidos de gala, vermuts... pero no te encontré entre esa gente elitista.

Quise arrancar casi con ira mi vestido y quedarme a solas con ese gran lord pero cuando comencé a tocar y lo nervios se evaporaron, volví a sentir tu presencia ,como si estuvieras agazapado debajo del instrumento musical haciéndome sexo oral.

Creo que esa noche mi actuación no fue la más brillante, pero tuve la sensación de que ya no tenía nada que demostrar, habia vuelto a disfrutar, como tener un orgasmo sobre el escenario.



Mi actuación acabó  con el aplauso de un público agradecido. Finalizada toda la propuesta artística  de la noche,  me retiré al camerino a desmaquillarme, desvestirme de mi fabuloso vestido color champagne para dejar paso a unos vaqueros y una camiseta grunge que guardo desde hace mucho. Me pinte los labios de un rojo oscuro y me calcé  los zapatos que tenia preparados para la actuación, para al menos darles uso , además son preciosos. Me abrigue porque al salir ya las noches habian refrescado bastante, era un noche cualquiera de Noviembre.

Y allí  estabas tú, esperándome sentado sobre el capó de tu coche....

Escapemos!!!

 No es bueno arañarse por dentro.





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